Con motivo del Día Mundial de la Libertad de Prensa, este domingo 3 de mayo, uno de nuestros becarios del Colegio Oficial de Periodistas de la Región de Murcia, Guillermo García Sánchez, ha realizado un breve repaso sobre la situación periodística actual, a nivel internacional y nacional, en el siguiente artículo:
El panorama geopolítico mundial está sufriendo profundos cambios en los últimos meses: guerras, cambios de regímenes, gestiones de crisis. Un profundo vuelco al día a día de miles de personas en todo el mapa. Esto se aplica también al cuarto poder, a la prensa.
La guerra que ha comenzado Estados Unidos, encabezada por su presidente Donald Trump y su aliado, Israel, contra Irán, ha dejado latente que en pleno siglo XXI la prensa es indispensable para conocer todos los detalles de este hecho histórico.
Muchos son los corresponsales destinados a Irán por parte de medios de todas partes del mundo y todos coinciden en un concepto: si se dice algo fuera de lo estrictamente estipulado por Irán, pierden la credencial de periodista en ese país y están obligados a irse. Esta falta de libertad en 2026 es un claro síntoma de la lucha que la prensa debe seguir para poder informar libremente en cualquier país del mundo. El régimen iraní mantiene en claro secreto mucha de la información acerca de la situación política del país, entorpeciendo la labor de cualquier periodista que se encuentre allí.
Pero Irán no es el único país que mantiene una censura a la prensa. Corea del Norte, uno de los países con menos libertades del mundo, mantiene una férrea censura ante la prensa que no comparte la ideología del régimen de Kim Yong Un. El nivel es tal que el periodismo independiente está totalmente prohibido en el país.
Otro caso es el de Eritrea, el país con menor libertad de prensa de todo el mundo. Todas las libertades y derechos de la sociedad eritrea están a merced del control arbitrario de su presidente Issaias Afeworki, el cual ha cometido numerosos crímenes de guerra. No se conocen medios periodísticos independientes y ha cometido las detenciones de periodistas más largas del mundo.
Pero no todo son malas noticias en el mundo periodístico actual. Durante este siglo se han vivido hitos que han marcado un antes y después en la libertad de prensa mundial. Uno de ellos, el más importante cabe decir, es el caso de Wikileaks, en 2010, y las filtraciones masivas que hizo Julian Assange por los crímenes de guerra del ejército de Estados Unidos en las invasiones de Irak y Afganistán. Este caso terminó con la encarcelación de su autor, pero supuso un punto de inflexión en el periodismo de investigación.
Otro caso de gran relevancia fueron los Papeles de Panamá en 2016, donde medios de todas partes del mundo investigaron la corrupción a gran escala, esquivando las censuras locales y permitiendo una investigación conjunta, marcando una nueva manera de hacer periodismo a nivel internacional. El autor de este hecho es anónimo, pero destapó corrupción de figuras importantes del mapa geopolítico internacional, como es el entorno más cercano de Vladimir Putin, el expresidente de Argentina, Mauricio Macri, o Juan Pedro Damiani, expresidente del Club Atlético Peñarol y exmiembro del Comité de Ética de la FIFA.
A pesar de estos hitos, aún queda mucho por lo que avanzar, y es que España se encuentra en el puesto 23 del ranking de libertad de prensa realizado por Reporteros Sin Fronteras, por detrás de países similares como son Portugal (8º) o Alemania (11º). Este puesto se debe al clima de crispación y polarización que vive el país y que hace que la prensa se sienta condicionada (y censurada) por según qué medios. Aun así, es un gran avance, ya que el país subió desde el puesto 30 en el que se encontraba en 2025, marcando uno de sus mejores registros históricos.






